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ENTREVISTAS DE LOS BICENTENARIOS

30/05/2012

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JOSÉ GAMAS TORRUCO. Director del Museo de las Constituciones de México DF.

 

 

Licenciado en Derecho por la UNAM con Mención Honorífica (1961); realiza estudios de Derecho Constitucional y Ciencia Política en la Universidad de París (1961-1962); maestro en Derecho Comparado por la Facultad Internacional de Estrasburgo y el entonces Instituto de Derecho Comparado de la UNAM. Es profesor titular de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de la UNAM (desde 1963). También ha sido profesor visitante regular en las Universidades de Toulouse y Paris Sur en Francia y de las de Saint Mary´s (San Antonio) y Duquesne (Pittsburgh) en los Estados Unidos de América. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM desde 2002,  ha sido secretario de Estudio y Cuenta en la Suprema Corte de Justicia (1963-1965), asesor en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en el área de Crédito Público (1965-1971), embajador de México en Australia y Nueva Zelanda (1970-1976), subdirector General del Banco Nacional de Crédito Rural (1976-1979), director general de Industria Paraestatal en la Secretaría del Patrimonio Nacional (1979-1982) y de Delegaciones Federales en la Secretaría del Trabajo (1982), secretario técnico de Gabinetes en la Presidencia de la República (1982-1984), director general del Banco Nacional de Crédito Rural (1984-1988) y director general del Instituto Mexicano del Café (1988-1989). Actualmente dirige el Museo de las Constituciones.


¿Cómo surgió la idea de crear este Museo de las Constituciones?

La idea de crear un Museo de las Constituciones viene de años atrás y surgió en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). La propuso por primera vez el maestro Emilio O. Rabasa y posteriormente dos directores del propio instituto: Jorge Carpizo Macgregor y Diego Valadés. Sin embargo, no pudo realizarse por diversas  causas.

No fue hasta finales de 2010 que el Rector actual de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Doctor José Narro Robles, tomó la decisión de crearlo  y de ubicarlo en la antigua Iglesia de San Pedro y San Pablo, sede de los dos primeros congresos constituyentes y de la primera Constitución, en 1824, del México Independiente. 

Se formó un comité que se encargó de la realización del proyecto con la participación del Senado de la República, de  la Suprema Corte de Justicia de la Nación, del Consejo de la Judicatura Federal, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, del Gobierno de la Ciudad de México, de la Secretaría de Educación Pública y de la propia Universidad Nacional Autónoma de México.

¿Qué objetivos persigue la creación de este Museo?

El conocimiento de las Constituciones Mexicanas, en especial la actual, y el proceso a través del cual la Nación ha edificado sus instituciones; el lento, y doloroso aprendizaje, de luchas fratricidas e intervenciones extranjeras, que ha conducido hoy al Estado de Derecho y la democracia. Interesa destacar y fortalecer los valores éticos laicos, implícitos en la Constitución, como la tolerancia, el patriotismo, el comportamiento cívico y la solidaridad , dirigido a toda la población, pero con énfasis especial para niños y jóvenes.  El valor  que la Constitución tiene como norma suprema que ordena y cimienta todo lo anterior y concede derechos para exigirlo.

El Museo se planeó además como  el  núcleo  de un centro de investigación, información, acopio de material histórico y de comunicación  de  esos temas. En un reciente estudio del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM que obedece a una encuesta previa se desprende un desconocimiento de la norma suprema dentro de la población. Desde el Museo nos proponemos la difusión de la Constitución, su conocimiento, valoración y  del sentido de que a  sus  disposiciones  da la Suprema Corte de Justicia de la Nación que es nuestro tribunal constitucional.

Con estas tareas queremos alentar el espíritu participativo, la conducta cívica y el valor de la ley, evitando la propensión a formar códigos paralelos a las legislaciones formalmente establecidas para así evadir responsabilidades civiles: acrecentar el significado de la legalidad como principio y no como un disfraz del fuerte para oprimir al débil, situación particularmente delicada en un país como México que padece hondas desigualdades económico sociales.

Asimismo queremos reforzar la comprensión social y el apoyo a la tarea de la defensa de la Constitución mediante la exigencia de su cumplimiento por autoridades, poderes fácticos y personas individuales.
 
¿Qué contenidos ofrece el Museo? ¿Existe algún programa de actividades creado para el público?

Desde luego, dedicamos los esfuerzos cotidianos al mantenimiento y enriquecimiento del acervo físico y documental del museo y la atención al público visitante. Tenemos  originales impresos de las Constituciones de México, de documentos previos a su promulgación y de los decretos posteriores que ordenan  la puesta en marcha de las instituciones  en los textos previstas.

Estamos desarrollando en colaboración con el Archivo General de la Nación un sistema de conservación preventiva, reproducción facsimilar y publicación de documentos con los medios técnicos mas adecuados. Asimismo iniciamos comunicación  para cuestiones técnicas e intercambios. Estas tareas nos obligan al estudio y mantenimiento de información sobre el mercado documental y bibliográfico.

Pero el Museo no es sólo exhibición de documentos. A través de la Sala de Consulta, de la página web y de la sala de proyecciones  difundimos el conocimiento de la Constitución entre la niñez y la juventud y ponemos en contacto al público con las reformas a la Constitución y  con las principales resoluciones de la Suprema Corte de Justicia. 

Asimismo tenemos un programa de publicaciones encaminado a difundir en textos al alcance del público; el origen, instituciones e influencia posterior de las diversas constituciones. Pretendemos mantener al día la información sobre las constituciones de los estados de la federación mexicana y del Estatuto de Gobierno del Distrito Federal. Promover y dar a conocer la historia constitucional de cada estado y del distrito federal. Establecer comunicación con los profesores de las universidades estatales y publicar de colecciones de las constituciones de cada estado promoviendo el mantenimiento de información sobre reformas y resoluciones judiciales.

¿Qué proyectos albergará el Museo en el futuro?


Hace tan sólo unos días se firmó un acuerdo UNAM-Suprema Corte de Justicia. En él se prevé que el museo y las casas de la cultura jurídica que la Suprema Corte de Justicia tiene instaladas en las 32 entidades federativas que integran México, se encarguen de albergar toda la información de lo que estamos hablando y la difundan, a través de conferencias, eventos y medios electrónicos.

Estamos aprovechando los canales televisivos del Congreso de la Unión, del Poder Judicial Federal y el de la UNAM que acaba de lograr alcance nacional. Además, y en colaboración con el gobierno de la ciudad, estamos organizando un programa de visitas escolares previo diálogo con directores de plantel y escuelas. Pretendemos hacer lo mismo en los estados.

Se han impreso folletos que se repartirán en toda la República que explican la Constitución en sus diversos contenidos a niños y adolescentes. También hemos iniciado la impresión y distribución de libros que se refieren a los temas anteriormente descritos. Hemos comenzado precisamente con la Constitución de Cádiz y el significado que tuvo para México.

¿Podría trasladarnos algo de historia sobre el edificio que alberga el Museo de las Constituciones?

El antiguo templo de San Pedro y San Pablo, hoy Museo de las Constituciones de la Universidad Nacional Autónoma de México,  fue construido entre finales del siglo xvi y principios del xvii. Perteneció a la Orden Jesuita.  La Compañía de Jesús, orden fundada en 1534, envió a la Nueva España un grupo de religiosos para que cumpliera con el compromiso contraído en el Concilio de Trento que consistía en la fundación de colegios de excelencia. Con esta intención se fundó el Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo en 1572.  

Con la expulsión de la Compañía de Jesús de los territorios españoles en 1767, la iglesia de San Pedro y San Pablo pasó a la propiedad de la Corona y a la administración de los agustinos y en unos cuantos años quedó desmantelada; los retablos, pinturas y objetos se distribuyeron en varios templos, donde aún se conservan, especialmente en el Sagrario de la Catedral Metropolitana. 

Al independizarse México, en 1821, pasó a propiedad de la Nación. En 1824 se efectuaron las sesiones del Congreso Constituyente que redactó la primera Constitución del México independiente, la cual estableció la República Federal, y aquí se promulgó el 4 de octubre de 1824. Seis días después, tomaron posesión de sus cargos el presidente Guadalupe Victoria y el vicepresidente Nicolás Bravo. Para el 18 de noviembre, el Congreso decretó que la Ciudad de México sería sede de los poderes de la federación, con el carácter de Distrito Federal. En 1829 el Congreso se trasladó al salón construido ex profeso para albergarlo en el Palacio Nacional, por lo que nuevamente el recinto fue abandonado 
 
 El templo que aloja el museo fue utilizado para múltiples usos que reflejan la historia azarosa de México: desde almacén, cuartel a escuela correccional. En los primeros años de la década de 1920, por iniciativa del entonces secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, el inmueble fue restaurado y decorado con los primeros ejemplos de pintura mural mexicana moderna. En la cúpula del templo, Xavier Guerrero, pintó El Zodiaco y en 1921, se pintó el primer mural moderno hecho en México: El árbol de la ciencia de Roberto Montenegro, quien tuvo como ayudantes a Gabriel Fernández Ledesma y a Julio Castellanos. En el edificio se instalaron también los vitrales de Vendedora de pericos, El jarabe tapatío y el Escudo de la Universidad Nacional de México, diseñados por Montenegro y Jorge Enciso, y ejecutados por Eduardo Villaseñor. Estas obras se pueden apreciar hoy día.
    
A partir de  su restauración el recinto albergó la oficina de Campaña contra el Analfabetismo,  lo ocupó en 1927, la Escuela Popular Nocturna de Música; de 1927 a 1930 los directores de la Antigua Academia de San Carlos, el pintor Alfredo Ramos Martínez y después Diego Rivera,  instalaron ahí los talleres de estudio. En 1929 la ex iglesia de San Pedro y San Pablo pasó a formar parte del patrimonio universitario, en virtud de la Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México.  Ha sido desde entonces escuela de teatro; área para exposiciones, así como para clases de gimnasia y canto; fue albergue de varias dependencias universitarias, tales como la Inspección de Bibliotecas y el almacén de papel y libros del Servicio Editorial.  Finalmente se instaló la hemeroteca nacional y  recientemente el Museo de la Luz.

 Finalmente, y después de tantos vaivenes, en 2010, por iniciativa del rector José Narro Robles, la Universidad Nacional Autónoma de México crea en este recinto el Museo de las Constituciones para promover el conocimiento del largo camino recorrido por México con el afán de construir su democracia constitucional y contribuir a la formación de los nuevos ciudadanos encargados de preservar la Constitución como el fundamento del orden político, económico y social de los mexicanos.

Visita la web del Museo de las Constituciones.

 

*La entrevista aparece en el número 4 de la publicación trimestral Clarín de los Bicentenarios.

 


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