Atalaya logo

las universidades andaluzas 10 en cultura


área de usuarios

Datos de Usuario

¿no recuerdas tu contraseña? Haz click aquí

 

¿eres nuevo?

date de alta aquí

quien busca encuentra...

Buscador




Logo de la universidad de Huelva Universidad de Huelva

Entrevista a Fernando G. Delgado. Escritor y periodista.

18/10/2010

click para ampliar

 

Fernando Delgado (Santa Cruz de Tenerife, 1947) publicó su primera novela, Tachero, premio Benito Pérez Armas, en 1973. Le siguieron Exterminio en Lastenia, (Premio Pérez Galdós 1979), Ciertas Personas (1989), Háblame de ti (1993), La mirada del otro (Premio Planeta 1995) No estabas en el cielo (1996), Escrito por Luzbel (1981), Isla sin mar (2002) y De una vida a otra (2009). Su poesía se contiene hasta ahora en cuatro libros: Proceso de adivinaciones (1981) Autobiografía del hijo (1995) Presencias de ceniza (2001), selección de su obra poética con numerosos textos inéditos, y un conjunto de poemas en prosa: El pájaro escondido en un museo (2010). 
Periodista en prensa, radio y televisión, licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, también publicó en 1994 Cambio de tiempo (artículos y ensayos), Parece mentira (crónica periodístico-literaria, 2005) y un libro de recuerdos: Paisajes de la memoria (2010). Obtuvo el Premio Europa en Salerno en 1986, el Ondas Nacional de Televisión en 1995 por su tarea de difusión cultural en los telediarios de fin de semana de TVE y el Villa de Madrid de periodismo (Mesonero Romanos) en 2006 por sus artículos aparecidos en El País.

 

 

Muchos podrían pensar que lo más lógico es que un periodista termine escribiendo relatos más allá de la realidad, pero ¿Podría trasladarse atrás en el tiempo y contarnos como empezó su vocación de escritor?

 

Escribía libritos de ejemplar único desde que era muy niño. Pero casi aprendí a leer con los periódicos, de los que mi abuela era entregada lectora, entre ellos Diario de Cádiz, que llegaba casa con mucho retraso, Cádiz fue una de las ciudades con las que aprendí a soñar desde mi otra orilla. Luego, a los 14 años, empecé a publicar en los periódicos de mi ciudad algunos artículos literarios. Yo sólo buscaba ser escritor, con el periodismo me encontré por el camino. No he tenido después ningún problema para hacer compatibles literatura y periodismo, pero llegué al periodismo por la literatura, y no al revés.

 

Cuando lees a un autor extraes la recurrencia en ciertos temas, pero ¿cuales son los temas sobre los que evita escribir Fernando Delgado?

 

Yo elijo temas, no excluyo ninguno. Se me ocurre pensar en aquello de lo que quiero y puedo escribir, pero no en lo que no quiero o no puedo.

 

Suele ser una actividad común al lector el imaginarse al autor de lo que está leyendo en su espacio de trabajo, ¿cómo es este espacio  para Fernando Delgado?

 

Siempre he cuidado los espacios, quizá porque me he criado en espacios gratos. Ahora tengo uno desde el que diviso el mar, entre libros y cuadros, como siempre, y con los perros al lado. Hay quienes pueden escribir en cualquier parte, y seguramente lo haría yo si tuviera que hacerlo, pero por ahora, no. Creo que mi estudio está lleno del espíritu que necesito y responde mucho a mi gusto. Me siento confortable en él y en los momentos menos gratos muy acogido.

 

Su último libro “Paisajes de la Memoria”, es un repaso de su vida en las Islas Canarias, una autobiografía. ¿Podría entenderse que quiere usted cerrar algún ciclo vital con este libro?

 

La vida se ocupa por su cuenta de abrir y cerrar sus ciclos, yo no me entrego a esos proyectos. En todo caso, me atrevo a abrirlos, no a cerrarlos. Paisajes de la memoria es, sobre todo, un homenaje a los maestros que tuve allí, a las personas que me ayudaron y me apoyaron en los años inaugurales de mi vida. No cierra nada, era una deuda pendiente. Ya era hora de que la saldara. 

 

¿Como ve la narrativa actual española con respecto a lo que se está escribiendo en América Latina?

 

La veo como una más de las literaturas que conforman la del gran territorio de La Mancha, que evoca Carlos Fuentes. Es decir, la veo sólo como una parte de la rica literatura en español, pero tan vital como la de Méjico, Colombia o Argentina, por poner sólo unos ejemplos. La lista de nombres sería interminable, pero el último libro de poemas con el que me he emocionado es “Las piedras contra el agua”, de Antonio Cabrera. Y las últimas novelas que he leído con placer son tan distintas y tan buenas como “Lo que me queda por vivir”, de Elvira Lindo, “Inés y la alegría”, de Almudena Grandes o “Tiempo de vivir”, una gran novela de Marcos Giralt.

 


Aviso legal | coordinado por la Universidad de Cadiz y Unia