Atalaya logo

las universidades andaluzas 10 en cultura


área de usuarios

Datos de Usuario

¿no recuerdas tu contraseña? Haz click aquí

 

¿eres nuevo?

date de alta aquí

quien busca encuentra...

Buscador




Logo de la universidad de Huelva Universidad de Huelva

Ricardo Menéndez Salmón en Presencias Literarias en la Universidad de Cádiz.

16/05/2011

click para ampliar

“Hay dos tipos de escritores: los escritores de libros y los escritores de obra, y yo me considero un escritor de obra”

 

El ciclo Presencias Literarias en la Universidad de Cádiz cambió de escenario para participar un año más en la Feria del Libro de Cádiz. El día elegido fue el jueves 12 de mayo y Ricardo Menéndez Salmón, el escritor invitado por el vicerrectorado de Extensión Universitaria para hablar a los lectores sobre literatura, libros, escritores, pintura, filosofía, obsesiones, vasos comunicantes, el Mal, Promenadia –ese territorio ficticio donde desarrolla algunas de sus novelas, una especie de Celama o Yoknapatawpha- y todas las demás características que protagonizan una obra sólida, coherente, con vocación de permanencia, que la crítica sitúa en un lugar de primera fila entre los novelistas españoles con mayor futuro en el siglo XXI.

 

Menéndez Salmón, autor de novelas como La ofensa, Derrumbe o El corrector, fue introducido y entrevistado por el autor de esta crónica, quien destacó “su prosa tan rotunda como cuidada, con unas reflexiones espléndidas y frases que son auténticas piezas de orfebrería”.

 

Su última novela, La luz es más antigua que el amor, una reflexión sobre el hecho creativo y la trascendencia del arte, monopolizó las primeras palabras de este autor nacido en Gijón. “El Arte, en muchas de sus manifestaciones, siempre ha estado presente en mi escritura, aunque en La luz… quizá sea más preponderante porque se convierte en un asidero, en un lugar de refugio, frente a la maldad y a la oscuridad que acompañan al ser humano. Sin embargo, en su origen, esta obra nació como un intento de aproximación a la pintura de Rothko desde el género ensayístico, aunque pronto se me fue de las manos y derivó hacia una novela”.

 

Según el creador gijonés, “hay dos tipos de escritores: los escritores de libros y los escritores de obra, y yo me considero un escritor de obra, hasta el punto que creo que mi trayectoria debe ser considerada a la luz de todos los libros que he escrito, pues todos dialogan entre sí a través de unos vasos comunicantes que son los personajes, las ideas y las obsesiones. Yo no veo ninguna fractura entre mi última novela y los libros anteriores”.

 

Otra de las ideas centrales de su trabajo, la literatura como una especie de genealogía donde descubrir los lugares de donde procedemos, salió también a relucir en su intervención celebrada en el Baluarte de la Candelaria: “Todo sujeto que se dedica a la literatura, a la música o a la pintura procede de algún sitio, de donde establece un diálogo con una tradición que le ha formado como individuo, como ciudadano y como artista. En mi caso, esa tradición proviene de lo que se conoce como Modernidad. Soy además un escritor más centroeuropeo, poco vinculable a tradición de la literatura española y a la hecha en Hispanoamérica, salvo Onetti, que es una rara avis. Los autores españoles que más me interesan son Enrique Vila-Matas, uno de esos ejemplos de reconstrucción de una genealogía a través de la escritura, y Rafael Chirbes, que es el gran escritor ético de este país, de una calidad extraordinaria. No se puede no leer a Chirbes porque nos perderíamos una escritura sagaz de lo que ha sido este país en los últimos años”.

 

Ricardo Menéndez Salmón dijo, aclarando sus últimas palabras, que “no quiero parecer dogmático, porque hay que leerlo todo, pero todo lo que responda a unos estándares de calidad y de convicción de que la literatura tiene un empeño ético”.

 

El autor asturiano concluyó su intervención con una reflexión política: “¿Escuchan los políticos a los escritores? ¿Les interesa lo que pensamos? Sólo durante la campaña electoral. Ahora nos llaman, coquetean con nosotros, pero durante los cuatro años restantes a mi no me llama nadie, es que ni me invitan a las inauguraciones de centro culturales. Eso dice mucho de la clase política española”.

 

DANIEL HEREDIA


Aviso legal | coordinado por la Universidad de Cadiz y Unia