Atalaya logo


Datos de Usuario

¿no recuerdas tu contraseña? Haz click aquí

 

¿eres nuevo?

date de alta aquí




Logo de la universidad de Huelva Universidad de Huelva

Luna en Campus Rock Cádiz. Crónica de Enrique Alcina.

30/04/2015

click para ampliar


LUNÁTICA LECCIÓN MAGISTRAL

 

Dean Warehouse se quita las gafas y cumple diez años más, se agacha a apurar su copa de tinto y dibuja una Luna nueva, futura  y suprema, de primera clase, la Luna que adora el publiquito curioso y heterogéneo que colma La Bomba en el cierre glorioso de la temporada de Campus Rock.

 

Martes de poniente emocionante y despreocupado. Salta la rana por los aires de Dean, Britta, Sean y Lee, cuarteto de Nueva York,  Luna resucita en España, tras una década de silencio, con quince conciertos en dieciséis noches. 

 

Dean ya conoce Cádiz y su Galaxia, así que comparte con la gente sus horas turistas. Estuvieron nadando en la playa, visitaron la Cámara Oscura, alguien los vio por la calle Veedor esgrimiendo un plano de siglos atrás. Ahora, dos gatos guitarristas locos charlan por lo bajini, sin secretos, a viva voz o en pleno pulso de cabalgada lisérgica, mientras una profunda bajista y un percusionista con clase sujetan lo que haya que sujetar, cargan con el peso del humor cambiante y liviano que firma este romance. 

 

Sin contemplaciones, Luna ataca a la luz de un repertorio fascinante, recorrido fugaz por la discografía del célebre grupo de los noventa. Los privilegiados que acuden a la llamada también pertenecen a los noventa, tal vez de modo desigual; unos tenían quince y otros treinta en los noventa, de ahí la amplia gama de peinados, unos cortos, otros que pasaron de largo. Bajo los focos, un canoso, un calvo, un personaje de cómic y una minifalda. 

 

El breve espacio que media entre Slide e Indian Summer, pasando por Chinatown, Anasthesia, Friendly Advice o la festejada versión de Bonnie & Clyde, produce una suerte de hipnosis que para sí quisieran ciertos embaucadores profesionales. Dean se pone las gafas en otro momento dado, cuando ya nadie ha sucumbido a la indiferencia, y las guitarras se arrancan con alegría. Vaya lección magistral de rock atípico. 

Dean frena en seco alrededor del tiempo, conduce con hermoso sentido de la imperfección el hilo de esta colección de canciones. Luna, además de lucir un sonido característico, siempre tuvo canciones, un montón de buenas canciones y un sello inconfundible, alejado del camino clásico. No todos pueden fardar de lo mismo.

La mar de expresivos, los músicos se dejan querer por la improvisación, renuevan su pasión por los claroscuros, los juegos de guitarras, la estructura ligera, ese deje cosmopolita que envuelve la escena al compás, y atan cabos con los héroes locales de cabecera del impar estilo más europeo, por así decirlo, que cultivan los rockeros modernos americanos: la Velvet Underground, Lou Reed, Tom Verlaine, Pavement …

Las historias circulares de Dean y compañía, reeditadas en vivo y en vinilo, encajan, elegantes, arrebatadoras, sencillas y crueles. Britta, en su papel, no le ríe las gracias a Dean y Sean, que cuchichean, a gustito, sin prisas, en manos de tamaño arte accidental. Cerveza y patatas fritas. La audiencia adivina algunos golpes, celebra los hitos del momento, canturrea y, a veces, premia con euforia contenida a los cuatro tipos de interés intercambiable, hasta la victoria final. Tinto colorado, postales negras, sociología del ritmo, altos y bajos. Ya está aquí el verano.  

 

ENRIQUE ALCINA 


Aviso legal | coordinado por la Universidad de Cadiz y Universidad Internacional de Andalucía