Inicio > Universidad de huelva > cronicas > historico > CURSOS DE VERANO UCA 2010. SEMINARIO B-15 (Segunda Jornada) Cronicas
Universidad de Huelva17/07/2010
La creación de la opinión pública y el papel del escritor.
El nacimiento del parlamentarismo, que llevaría a la promulgación de la Constitución liberal de Cádiz de 1812, se fundamentó en la articulación, desde el primero momento, de un discurso ideológico que se vio apoyado por la opinión pública.
De esta teoría partió el profesor de Literatura Fernando Durán López para construir el discurso de su conferencia, titulada ‘Periodismo y libertad de imprenta en el Cádiz de las Cortes: experiencia de los límites’. De este modo, el ponente analizó el proceso de gestación de esa opinión pública, cuyo desarrollo acelerado está directamente relacionado con la libertad de imprenta y la aparición, por primera vez, de una prensa libre, sin censura previa.
Explicó el doctor en Filología Hispánica que para entender el proceso revolucionario en España es esencial sentar el hecho de que, entre mayo de 1808 y septiembre de 1810, antes de que se reunieran las Cortes de la Isla de León, “un activo grupo de escritores estableció un intenso diálogo con sus lectores conducente a hacer de ellos, y con ellos, una auténtica opinión pública”. El éxito de esa labor se constatará principalmente durante las Cortes, pero sus bases se asientan en la etapa anterior. Insistió Durán en que “el triunfo político de los liberales, innegable por más efímero que fuese, se fundamenta en haber conseguido articular desde el primer momento un discurso ideológico y un conjunto de textos para desarrollarlo y defenderlo”.
Entrando ya en materia el miembro del Grupo de Estudios del Siglo XVIII de la Universidad de Cádiz, diferenció dos periodos en dicho proceso de gestación de la opinión pública: de 1808 a 1810 y de 1810 a 1812.
Señaló así que entre 1808 y 1810 se produjo el triunfo ideológico de los liberales, gracias a la capacidad que tuvieron de establecer la nueva agenda reformista y un nuevo vocabulario político. Esto, mediante una activa labor de agitación y propaganda que se realizó empleando la prensa, la oratoria y el control de la política de comunicación del gobierno patriota. En este punto analizó el ponente la diferente actitud ante la opinión pública de los afrancesados, los antirreformistas y los liberales, así como, los principales hitos de esta lucha ideológica manifestados en tres autores claves de cada sector político: Pedro Estala, Antonio Capmany y Manuel José Quintana.
En Cádiz el proceso vive su fase decisiva desde poco antes de la reunión de las Cortes de la Real Isla de León en septiembre de 1810. Las circunstancias especiales producidas en la capital accidental de la nación favorecieron la proliferación de una prensa libre, antes y después del decreto de libertad de imprenta, con gran capacidad de influencia y muy pocas posibilidades de ser controlada o censurada.
Analizó el conferenciante los momentos claves del aprendizaje colectivo de cómo vivir en un régimen de opinión pública y de libertad de prensa. En el primer año y medio de vida parlamentaria, hasta la jura de la Constitución, este aprendizaje atravesó numerosas crisis y problemas, señaló Durán, que se resolvieron casi siempre a favor de una mayor libertad y de un mayor compromiso de todos los partidos políticos con el uso de esa libertad. A mediados de 1811, con el surgimiento de una potente prensa absolutista, se construirá un auténtico y problemático pluralismo político por primera vez en España.
Con estas reflexiones se abrió la segunda jornada del seminario ‘Libertad de Imprenta y Periodismo en el Cádiz de las Cortes’. A continuación tomó la palabra el también profesor de Literatura Española de la UCA y director del Grupo de Estudios del Siglo VIII, Alberto Romero Ferrer, con la ponencia “La praxis de la libertad de imprenta: el Diccionario crítico-burlesco”.
Dividió su intervención en dos bloques. Por un lado, abordó el papel del nuevo escritor en la etapa histórica en que se enmarca el seminario de los Cursos de Verano de la UCA, entendido a tal personaje como ciudadano y como político. Para tal fin empleó la figura de Bartolomé José Gallardo, bibliógrafo, erudito y escritor, que en 1812 imprimió su más famosa sátira política, el Diccionario crítico burlesco. En un segundo bloque el ponente se centró en dicha obra, para lo que empleó algunos textos significativos de la misma.
El conferenciante puso de relieve la necesidad de recuperar y analizar en profundidad una obra que fue un auténtico best seller de la época, con cinco ediciones en un corto espacio de tiempo durante la Guerra de la Independencia, y otras muchas, en el Trienio Liberal. El texto no dejó indiferente a nadie, Provocó reacciones de toda índole, y también, el encarcelamiento de su autor. Un texto cuya relevancia va, para Romero Ferrer, más allá de la importancia e impacto que la obra tuvo en sus días.
Insistió así en la necesidad de rescatar y reinterpretar los contenidos del Diccionario crítico burlesco para desentrañar y comprender lo que significó en la época y la importante aportación que supuso, también, para la literatura satírica. Esto a pesar, dijo entender el profesor, “de que el canon literario suele injustamente dejar esta obra al margen”.
Resumió el ponente la obra como “un texto muy visual, de potente carga irónica y satírica, con la misma fuerza que los grabados de Goya, o las estampas satíricas contra Napoleón. Una joya de nuestra literatura política que es preciso conocer y ubicar en el lugar que le corresponde”.
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